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KLAATU VERATA NIKTO

Qué bueno es tener tiempo libre
May 14

Me gustaría hablar

Este mes me gustaría poder hablaros de la magnífica cinta sueca sobre vampiros, totalmente atípica, “Déjame entrar”. Una película que los críticos ponen por la nubes en cuanto a su calidad tanto artística como técnica. También me gustaría hacer una reseña de “La sal de este mar”, un film precedido por sus premios en festivales tan prestigiosos como Cannes y San Sebastián, que va a caballo entre el drama y el documental, tratando de un modo diferente el conflicto palestino- israelí.

Otro título interesante que me gustaría comentar es la polémica “El niño pez”, provocando en algunos festivales que la gente indignada abandonara la sala, o que los que se quedaban se dejaran las manos aplaudiéndola. Tampoco quisiera dejar en el tintero “Liverpool”, un drama argentino rodado en paisajes de inmensa belleza como es Tierra de fuego, colmada de premios internacionales, tanto por la belleza de la historia como por como está retratada. Incluso me encantaría comentaros la poesía de la producción francesa “El vuelo del globo rojo”. Pero tranquilos, no nos vamos a quedar sin sitio para hablar de tanto título interesante. No lo vamos a hacer por el simple  hecho de que no he visto ninguna de ellas. Y es que en toda la provincia de Cádiz ni siquiera se han estrenado, en Sevilla creo que hay una o dos en alguna sala.

 

Dicen que el cine es el séptimo arte, yo lo catalogo más como el tercer negocio. ¿Cómo sino explicar que nos priven de tan buenos trabajos?, no solo a los que huimos de lo comercial, sino a todos en general. Muy sencillo, esas cintas no llenan salas y no dan dinero. Ahora es cuando hay que preguntarse por qué no dan dinero, y ahí es donde entra esa frase tan manida de “es la pescadilla que se muerde la cola”; ¿no vemos esa clase de cine porque no lo ponen a nuestro alcance?, o ¿no lo ponen a nuestro alcance porque no vemos ese cine? Si de verdad lo denominan arte, deberían brindarnos la posibilidad de ir o no a verlas, ¿acaso quitan de las paredes de El Prado los cuadros que la gente mira menos?

Hay que reconocer que estas producciones minoritarias están hechas con muy bajo presupuesto, y que el número de copias es ínfimo comparado con el del cine americano que nos bombardea con  gigantescas campañas publicitarias sin cesar, cosa que no hacen, o no pueden permitirse las productoras de este “cine menor”.

Los que no vivimos en grandes capitales como Madrid o Barcelona, tenemos muy limitado el acceso a la cultura en general. El cine es la clase de arte más accesible al ciudadano, ¿por qué no reservar una sala de esos mastodónticos multicines para este tipo de producciones? ¿Tantas perdidas les ocasionaría?

Ahora es cuando entra la controversia de la piratería. Si en mi ciudad no se estrenan estos títulos de calidad; títulos que hablan de historias sencillas; en los que no aparecen estrellas hollywoodienses como reclamo; títulos comprometidos sociológica o políticamente; películas que nos acercan otras culturas y sociedades que de otra forma no podríamos conocer, ¿está mal que me las baje “ilegalmente” por internet, y luego hable bien de esos títulos y les haga publicidad? Estamos hablando de películas que en el mercado del DVD pasarán tan desapercibidas como en las salas.

Los que vivimos en el culo del mundo (según ellos) no tenemos derecho a disfrutar de títulos maravillosos que harían ruborizar de vergüenza al realizador más prestigioso de Hollywood; obras de autores que siguen utilizando el cine como base para transmitirnos sentimientos, hechos, conocimiento, y cómo no, sabiduría, porque toda buena película lo es cuando nos hace pensar.
JJCD para El periódico de El Cuervo

March 26

Los abrazos de Almodóvar

Estos días podemos encontrar en la cartelera el último trabajo de Pedro Almodóvar “Los abrazos rotos”. Es curiosa la trayectoria de este hombre. Hace ya la friolera de cuarenta años que daba saltitos encima de un escenario acompañado de su amigo MacNamara, a la vez que se introducía en el mundo del cine, como quien no quiere la cosa, con aquella obra tan ambigua titulada “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, donde más que una película era un toque de atención a la sociedad de la movida, deseosa de transgresión. Ni él se esperaba el éxito de aquella cinta donde una jovencísima Alaska protagonizaba aquella lluvia dorada.

 

Dos años después realizó “Entre tinieblas”, una película más esperpéntica, si cabe, que la anterior. Ya el mito estaba en marcha, forjándose en cada cinta, haciendo patente su firma por medio de esos personajes iconoclastas que lo acompañarán a lo largo de toda su carrera.

                                                                   

Le cogió el gustillo a esto del cine, y como era más gratificante que ser administrativo en Telefónica, trabajó duro, estrenando casi una película por año. Hasta que pegó el espaldarazo con “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, con la que cruzó el charco, convirtiéndose en el director extranjero independiente más taquillero en yankilandia de aquel lejano 1989.

 

Es a partir de “Átame” cuando sus historias se hacen más complejas, contadas con más madurez, cuidando todos sus personajes más si cabe. Pero en 1993 estrena dos películas, “Kika” y “Amantes de lo prohibido”, recuperando aquí argumentos que recuerdan más a sus comienzos. Esto sería para tomarse un descanso entre “Tacones lejanos” y “La flor de mi secreto” dos proyectos que se tomó demasiado en serio.

 

El punto de inflexión llegó en 1999 con la espléndida “Todo sobre mi madre”. La primera vez que rodaba fuera de Madrid; Barcelona le traería suerte, siendo este film muy premiado, no sólo en España con ocho Goyas sino también fuera de nuestras fronteras con múltiples premios, el más significativo,  el tan ansiado tito Oscar.

 

Tres años tardaría en estrenar su siguiente obra, “Hable con ella”. Esta vez, este director de actrices,  las aparca en estado de coma, dándole más peso a personajes masculinos. Se le presenta la oportunidad de conseguir un segundo Oscar consecutivo, marcando así un hito en la historia de nuestro país. No consiguiéndolo, vuelve con el de mejor guión, que tampoco es moco de pavo.

 

Fue con “La mala educación” con la que rompió su buena racha, al menos en lo que a mí respecta, que no me gustó nada, y con la que no fue tan reconocido como en anteriores ocasiones fuera de nuestro país. Menos mal que con “Volver” se redimió con creces, haciendo que la sobrevalorada Penélope Cruz consiguiera su primera candidatura de la estatuilla dorada, aparte de cinco Goyas y algún premio más de nuestros vecinos gabachos, que lo adoran, y por los que es considerado casi el mejor director europeo que vive.

                                                             

 Con “Los abrazos rotos” ha perdido fuelle pues se limita a contarnos una historia, que pretende ser más enrevesada de lo que es en realidad, consiguiendo así una película cargada de pretensiones, resultando ser un Almodóvar más técnico que visceral.

 

Este director te puede gustar o no, no hay término medio, y creo que es tan odiado como querido. Pero hay que reconocerle que desde sus inicios ha contado lo que ha querido y como ha querido, sin dejar indiferente a nadie. Creo que un buen consejo para seguir su filmografía es que cada vez que nos pongamos delante de una de sus películas, debemos dejar aparcado todo prejuicio o idea preconcebida, sólo limitarnos a abrir nuestros ojitos y estar dispuestos a ver lo que él nos quiera contar, y como nos lo quiera contar.
 
Juan Jesús  para el periódico de El Cuervo

March 05

El cine Cañí

Estamos en época de premios cinematográficos. Los Globos de oro, los Premios de la Crítica, los Bafta, los excesivamente mediáticos Oscars y mucho mucho más. Pero cómo olvidar nuestros premios del cine cañí, los Goya. Un año más se me pasó por la cabeza rociarme con gasolina y prenderme fuego a lo bonzo antes de soportar una gala más.

A estas alturas ya sabemos que la triunfadora de la noche fue “Camino” de Javier Fesser, y la gran perdedora “Los girasoles ciegos” de José Luis Cuerda. Como ya forma parte del pasado esta ceremonia no quiero centrarme en ella, solo resaltar que entre “el Langui”, Jesús Franco en su silla de ruedas, y el DJ sin brazos, hubiera sido un detallazo que hubiesen habilitado el escenario para estos, mal llamados, discapacitados.
Resaltar también la ristra de agradecimientos de los premiados a sus respectivas familias. Si Rouco Varela estuvo visionando la ceremonia seguro que soltó alguna lagrimilla emocionado por tanta atención a tan adorada institución.

Otra cosa que me indignó fue cuando la presidenta de la academia del cine español Ángeles González- Sinde  soltó su pequeño alegato contra la piratería, a ver, seamos sinceros, ¿cuántos de vosotros os bajáis por internet cine español? Pero si cuando una película española comienza lo primero que aparece en los títulos de créditos es “Obra patrocinada por TVE”, “por Ministerio de Cultura”, “por la comunidad autonómica...” y un largo etcétera de instituciones que manejan nuestros cuartos y con los cuales se hacen dichas obras. Aquellas que vamos a ver ya la hemos pagado con antelación con nuestros impuestos, y una segunda vez con nuestra entrada.

Harina de otro costal es el tema en el que se basan, que ya es bastante recurrente. Está muy bien eso de recordarnos nuestra historia, ya saben el dicho aquel “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Pero es que nuestra historia no comenzó en 1936, desgraciadamente hemos cometido muchos más errores desde que esto se llamaba Hispania. Tal vez el fallo del cine español sea que se mira demasiado el ombligo. No quiero caer en el tópico de que en nuestro cine sólo sale Guerra Civil y tetas, pero cuando el río suena agua lleva. Yo creo que nuestra industria resurgirá cuando se corte el grifo de la subvención, que el cine, por muy arte que sea, se reconozca como lo que realmente es, un negocio. Esto tan frívolo puede ser la solución, puesto que el hambre agudiza el ingenio.

¿Por qué triunfa el cine americano? Porque está enfocado como negocio, y ¿qué hay que hacer para que un negocio funcione?, cubrir una necesidad, darle al público lo que quiere. El sistema de producción yanki es totalmente distinto al nuestro, mientras que un productor americano pone dinero para una película, uno español se limita a convencer a un tercero a que ponga ese dinero, donde la mayoría de las veces son las instituciones públicas, es decir, nosotros.

En España se producen al año alrededor de 130 películas, sólo se estrenan 50 ó 60 de ellas. Eso quiere decir que como la mayor parte del dinero destinado a producirlas es público, no son tantas las pérdidas privadas. Si no existiera esa vía tendrían que ir directamente al público, y se empezarían a preocupar de verdad para que la gente llenara las salas.

Soy consciente de que el 90% del cine americano es basura, pero curiosamente es ese cine el que llena butacas, cine de consumo. ¿Por qué aquí no hacemos más cine de consumo?, ¿por qué hemos de ir de snobs y limitarnos a “obras de arte”? Precisamente por esta mentalidad, “El Caballero Oscuro” que es un gran film nominado al Goya como mejor película europea no lo obtuvo, sencillamente por que es de ficción y puro entretenimiento, no como la rumana ganadora “Cuatro meses, tres semanas y dos días”, que no dudo que sea una buena obra, pero sí  que trata un tema tan serio como el aborto, más acorde con el pensamiento de la Academia de lo que sí es cine y no frivolidad...

Aun no he oído decir a nadie “no voy a ver “Mortadelo y Filemón” o “Torrente” por que es española”, y precisamente estos dos ejemplos han llegado a ser las más taquilleras de la historia del cine español. Sencillamente por que el público sabía qué iba a ver. ¿Por qué triunfan directores como Amenabar, Balagueró o Bayona? por que se salen del típico tópico tema español y hacen un cine más internacional, hacen cine de género. Son de otra generación, y ésta es más numerosa de lo que creemos, yo he oído a un productor decir a un principiante “ni tan siquiera voy a leer tu guión. Nosotros solo producimos a gente conocida”. Este señor pertenece a la misma gente que forma el panorama actual, la misma que se autocompadece, que achaca su ruina virtual a aquel que se baja la última de Almodóvar, que curiosamente es el cineasta español más conocido mundialmente y el que menos nota esa crisis, la gente que ya huele a naftalina y no reconoce de una vez que la mayoría de las obras que realizan son infumables o es más basura que el propio americano.
Tal vez la solución sea darle al espectador lo que quiere ver y por lo que no les sería tan doloroso pagar una entrada, eso sí, sin volver a Pajares y Esteso, por que eso tampoco es bueno.

Ojo, no digo que nos americanicemos o idioticemos, que viene a ser lo mismo, por que estos miran a Europa creyendo que es aquí donde está la panacea del cine, ese pequeño rayo de luz lleno de esperanza que creen vislumbrar donde el cine aun es arte. Puede ser por ello por lo que veneran a nuestros pocos actores que han cruzado el charco. Confundiendo el histrionismo con el arte, por que sino no me explico ese oscar a Penélope Cruz, donde ni por asomo me parece buena actriz, y mucho menos por el trabajo ejercido en la película que le ha reportado tanto premio, donde una vez más hace de Penélope Cruz, endiosando así una vez más a quien no lo merece, alimentando aun más el ego del Cine Español, haciendo que siga estrellándose contra el cristal una y otra vez obstinado con  que ahí está la salida.

Juan Jesús para el Periódico de El Cuervo

October 10

La tumba de las luciernagas

tlc01Cuando Japón bombardeó la base americana de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 sin previa declaración de guerra, no sabía lo que se le venía encima. Y es que el 6 de agosto de 1945 EEUU se tomó la revancha con creces. Esta vez no sobre una base aérea, sino directamente sobre la población civil de la ciudad de Hiroshima, repitiendo la operación tres días después sobre Nagasaki.

Así fue como el "bando bueno" dio carpetazo final a la Segunda Gran Guerra de la historia moderna, violando el tratado de La Haya y dejando más de doscientas mil víctimas sólo con la primera bomba.

Pero esto sólo lo hizo para dar por finalizada una guerra que prácticamente ya había acabado, por que durante toda la contienda, Japón ya fue bastante machacado con bombas convencionales e incendiarias por toda su geografía.

Fue en uno de esos bombardeos, donde el joven de 15 años Akiyuki Nosaka, perdería a su padre, donde su madre contraería una grave enfermedad y su hermana moriría poco después por malnutrición. Tiempo después, Akiyuki escribiría la novela que le daría la fama "La tumba de las luciérnagas", donde vemos mucha similitud entre su obra y su experiencia personal.

En 1988, el prestigioso estudio japonés de animación Studio Ghibli, con Isao Takahata en la dirección llevó dicha novela a la pantalla. La historia transcurre en el verano de 1945. Durante un bombardeo a la ciudad de Kobe, Seita de catorce años, corre junto a su hermana de cinco. Con la confusión y las bombas incendiarias, los niños no consiguen llegar al búnker donde les espera su madre. Después del bombardeo Seita logra encontrarla malherida en un hospital de campaña. Poco después la madre muere, y ellos son acogidos de mala gana por unos tíos que hacen cada vez más patente el desprecio hacia ellos, así que deciden abandonar la casa e irse a vivir por su cuenta, alojándose en un refugio antiaéreo abandonado. Pero aquí no les irá mejor, ya que la comida escasea tanto como la ayuda de los demás, y así, la desnutrición se hace cada vez más evidente, haciendo estragos en la pequeña.

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Con la excusa del 20º aniversario de la película, Jonu Media sacó una edición especial el pasado 27 de agosto que consta de 3 DVDs, uno con la película original, otro con una copia restaurada, y un tercero con los extras. Siendo la edición japonesa mucho más completa, que salió el 6 de Agosto, coincidiendo con el triste aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima.

En 2005, el director Sato Toya realizó una nueva versión de la novela, esta vez con actores reales, pero en ella se basaba básicamente en la relación de los dos niños con su tía. Ésta, al contrario que la versión animada, es totalmente prescindible.

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Isao, famoso por sus adaptaciones al anime de "Heidi" y "Marco", supo llevar esta historia con maestría y ternura, realizada con una visión muy seria y objetiva, evitando el sentimentalismo barato prescindiendo de edulcorantes, tratando a su público con madurez. Aunque es una cinta de animación, tiene una duración de 93 minutos, que no se nos hace largos en ningún momento, combinando drama con momentos de ternura, consiguiendo que la trama no se nos atragante a pesar de su crudeza. A los cinco minutos de la película, nos olvidamos de que se trata de dibujos animados, sintiendo una gran empatía hacia los personajes, los cuales nos parecen muy reales. Demostrándo a más de un profano  que el cine de animación no va destinado sólo a niños.

Mientras vemos esta película podemos sentir más de una vez cierta incomodidad, pero no por la historia en sí, nos hace sentir incómodos cuando recapacitando, nos damos cuenta de que pertenecemos a la misma especie de todos aquellos que provocan la situación de los niños, que por culpa del miedo, el egoísmo, la avaricia y ese, a veces maldito, instinto de supervivencia que nos empuja a actuar de la manera más vil hacía aquellos que merecen esa supervivencia más que nosotros mismos. Demostrándonos, una vez más, que son los más débiles los que acaban sufriendo las consecuencias de la irracionalidad y ambiciones de los más fuertes.

Su banda sonora, compuesta por el genio Jo Hisaishi nos trasmite en cada momento, a veces más, que las propias imágenes, consiguiendo que sintamos más que ver.

La columna vertebral de la historia son las vicisitudes de los dos pequeños protagonistas, pero su trasfondo va más allá, haciendo un profundo análisis de la cultura japonesa, de la importancia que se le da, en dicho país, a la unión y estructura de la familia, y de cómo el actual gigante económico y tecnológico vivió su posguerra, machacado por haber elegido el bando equivocado.

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A pesar de que su tema sea reiterativo, y su mensaje antibélico redundante, dado el número de veces tratado en tantas y tantas producciones, independientemente sean sus personajes dibujados o carne y hueso, me parece que su visionado debería ser obligado para todo el mundo, y que no echen a nadie para atrás los comentarios de la dureza de la historia que nos cuenta. Por que por muy manido que esté ya el tema, está visto que no aprendemos, y volvemos a cometer los mismo errores, haciendo sufrir de nuevo a los más inocentes. Y esta película nos lo hace más patente por el simple hecho de verlo todo a través de la ingenuidad de los ojos de los dos niños, acentuando más aun el absurdo, el sinsentido y la irracionalidad de cualquier guerra.

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A veces he dudado en echarle un nuevo visionado a la cinta, por que considero que es la película más triste que he visto. Y es esa misma la razón que me empuja a verla de nuevo. Con una ingenua irracionalidad deseo que esta vez la historia cambie, pero entonces no sería la lección moral magistral que nos quiere hacer llegar, y que si los que hoy siguen provocando estas cosas en el mundo, fueran condenados a ver este tipo de historias infinidad de veces, como aquella secuencia de "La Naranja Mecánica", a ver si por una vez, como dijo José Luís Garci, fuese cierto eso de que el cine nos hace mejores personas.

July 09

Festival lago de Bornos 2008

El pasado día 5 de julio tuve el placer de asistir al Festival Lago de Bornos, celebrado en dicha localidad, situada a las puertas de la Sierra de Cádiz.

Este festival, dedicado, básicamente, al rock andaluz, ya veterano, nació en 1980, pasando por él grupos tan emblemáticos como Guadalquivir, Iman, Mezquita y un largo etcétera de esos grupos, que ya sólo unos pocos muy privilegiados conservan en la retina, por que si bien la gente conoce la canción protesta catalana, desconoce completamente que en Andalucía podemos presumir que también poseemos un estilo propio con el que defendíamos nuestros ideales políticos y sociales, llamado "Rock andaluz".

El festival de Bornos es algo más que un festival de música, es una ventana abierta al recuerdo, y al orgullo de algo tan nuestro y tan arraigado a nuestra memoria colectiva como fue, y es, este movimiento tan comprometido, y por desgracia, desconocido y poco valorado por la mayoría.

Este festival, con casi treinta años de historia, al contrario de ir desgastándose, va renovándose y refrescando su contenido, llegando a un público cada vez más variado, haciendo las delicias de un público veterano, que ve como los componentes de sus grupos de juventud, son tan humanos como ellos, y van cumpliendo años, pero con la excepción de que ellos no cumplen años, solo ganan experiencia, y se convierten en veteranos, auténticos virtuosos de sus instrumentos. Demostrándonos una vez más lo injusta que es la vida, ya que si la mayoría de estos artistas hubiesen nacido fuera de nuestras fronteras, hoy serían leyendas vivas.

Afortunadamente, los organizadores de este festival son gente inteligente, que apuestan por que éste siga avanzando y renovándose cada año con las actividades que se generan a su alrededor, con sus mesas redondas, en las que participaron profesionales y entendidos de la talla de Luís Clemente, Manolo Naranjo, Enrique Alcina y Paco Barroso. Así como los asistentes, presumiblemente gente con muy buen gusto musical, pudieron disfrutar de la exposición y venta de discos antiguos y de coleccionismo.

Pero no sólo de rock andaluz vive este festival, y apuesta por otros estilos de música, como demuestra el cartel de este año, que se componía del ancestral rock sinfónico del legendario, y reencontrado, grupo "Bloque", el denominado "jazz-rock-andaluz" de los también míticos "Iman califato independiente" y el rock con tintes celtas que nos ofreció un grupo tan grande como son los franceses Gwendal.

Debo señalar la puntualidad con la que comenzó el concierto, tal y como aparecía en el programa, las puertas se abrieron a las ocho y media de la tarde, donde pudimos disfrutar prematuramente de la música de Iman, que afinaban sus instrumentos y realizaban las pertinentes pruebas de sonido, que incluso probando, ya sonaban bien.

A las diez, no haciéndose nada de rogar, aparecieron ante, hay que decirlo, la poca afluencia de público, los asiduos Iman ya que este es su segundo año consecutivo en Bornos, con sus canciones instrumentales potentes, viajando desde los acordes más étnicos, pasando por el emblemático rock andaluz, hasta transportarnos al rock sinfónico y sin tan siquiera darnos cuenta que en este viaje no nos hemos apeado en ningún momento. Al terminar su actuación, me dio por mirar a mi alrededor, y lo que al principio era poca afluencia, se había convertido en una muchedumbre complacida por lo que acababa de acontecer.

Cinco minutitos para refrescar el gaznate y dar tiempo a enchufar sus instrumentos los cantábricos Bloque. Estos si que son asiduos a Bornos, donde han participado ya en varias ediciones, y a los que se les ve muy a gusto en las puertas de la sierra. Comienzan sin mas dilación, y nos hacen disfrutar de sus temas clásicos, esos temas arropados por la voz del gran Juan Carlos Gutiérrez, con su poesía desgarradora nos encandiló a todos los presentes, haciendo que el tiempo se detuviera mientras estuvieron en el escenario con su rock progresivo.

Otros cinco minutitos, esta vez el público ardía en deseos de ver a los grandiosos Gwendal. Qué decir de este grupo archiconocido? Este grupo francés de música celta, hizo las delicias de un público cada vez más entregado, Frangois Ovide con un español bastante bien chapurreado, interactúa con el público y presenta los temas. Haciendo bailar hasta al más estático del lugar, los Gwendal pusieron un broche de oro a un festival que deja muy alto el listón al del próximo año, pero que sin duda, con una organización tan entregada, lo superará con creces.

No quiero acabar esta crónica sin señalar el magnifico sonido del concierto, he estado en muchos conciertos, y en muy pocos he podido disfrutar de un sonido tan limpio, donde cada instrumento era apreciado como se merecía, bravo por el equipo y técnicos de sonido, que con su gran aporte hicieron que disfrutásemos más aun de esa noche.

Y como olvidar el entorno en el que se celebró, tanto el precioso pueblo de Bornos, como el recinto que albergó el festival, el convento del Corpus Christi, un edificio con historia desde finales del siglo XVI, el cual hacía más mágica la noche.

September 24

Soy Leyenda

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Llevo ya mucho queriendo hacer esta entrada, se trata de "Soy Leyenda", una novela de Richard Matheson (autor de la también magnifica "El increíble hombre menguante"), una de mis novelas favoritas.

La razón de que haga esta entrada aquí, es por la gran influencia que ha ejercido en el cine esta novela, concretamente en el mundo vampiril y de muerto inquieto que anda por ahí ansioso de algún cuello que llevarse a la boca. Aparte de que ha tenido ya un par de adaptaciones a la gran pantalla, y una nueva, de llegada inminente a nuestras salas (u ordenadores...), protagonizada por el príncipe descarado Will Smith.

"Soy leyenda" nos cuenta la historia del último hombre "normal" que queda en la Tierra, pues el resto de la humanidad ha sido aniquilada o se ha contaminado con una bacteria que los ha convertido a todos, sin excepción, en vampiros. Este hombre, por el día se dedica a cargarse a todo el que puede y ha conseguir provisiones, y por la noche vive en una casa convertida en una fortaleza para que sus congéneres no se lo puedan merendar en forma de sangría.

Tras leer la contraportada, la historia nos puede resultar ya manida hasta el vómito, y es inevitable acordarse de cintas como "28 días después" y su reciente secuela, "La noche de los muertos vivientes" y todas sus partes, etc., pero tenemos que caer en la cuenta de que Matheson la publicó en 1958, así que no nos dejemos engañar por el error de que es otra versión de lo que nos han contado tantas veces, si no que es justo al revés, y esta vez la gallina ha sido antes que el huevo.

La historia de Robert Neville, que es el nombre de nuestro protagonista, está magistralmente narrada, no en vano el mismísimo Ray Bradbury, consideraba a Mathenson como el mejor escritor del siglo XX. Enseguida sentimos empatía por el personaje, transmitiéndonos sus miedos, inquietudes, y lo que es peor, su absoluta soledad, solo apaciguada por su fiel amigo de cuatro patas. No nos aburre con descripciones tediosas y largas de los escenarios, si no todo lo contrario, escatima en detalles sin hacer que nos perdamos en su mundo, las escenas de tensión hacen que nos sumerjamos tanto, que más de uno puede saltarse su parada y seguir hasta el final del recorrido del metro o autobús. Su lectura es de lo más amena, y sus escasas cien páginas pueden leerse de un tirón en una insomne madrugada.

La novela, como he dicho anteriormente, ha sido adaptada a la pantalla, con mas pena que gloria,  en dos ocasiones, la primera en 1.964 con el título "The last man of the Earth" dirigida por Sidney Salkow y protagonizada por el genial Vincent Price, se tomaba ciertas licencias con respecto a la novela, hasta el punto de que Matheson pasó del proyecto, firmando en él como Logan Swanson.

En 1971, Boris Sagal se encargó esta vez del proyecto, el cual protagonizó el fetichista del rifle Charlton Heston, al que se tituló "El último hombre... vivo", pero de ésta no hablaré mucho mas, esta sección es para la novela, y en Retrospectivas ya pondré a parir este bodrio.

Se habla de una adaptación española en forma de corto con una duración de 15 minutos, que se hizo allá por el año 1967 y que dirigió un tal Mario Gómez (no confundir con el futbolista), muy difícil de conseguir.

Y la nueva adaptación, protagonizada por Will Smith, ya la veremos, aunque me da a mí que ira mas por la espectacularidad y el tiroteo, sin conseguir, una vez mas, captar la verdadera esencia del libro. Porque la genialidad de esta novela, radica no en la historia de vampiros, sino en su trasfondo, en la reflexión que hace sobre la soledad del ser humano, del sentido que tienen nuestras vidas, del afán de supervivencia aun sabiendo que lo más inteligente sería rendirse y por fin descansar, de quién es  realmente el bicho raro, quién marca las pautas de lo que es o no  "normal", en definitiva, quién es realmente el monstruo.

July 04

Crónica de un festival anunciado 2

2ª parte

Y aunque digan que nunca hubo segundas partes buenas, se equivocan, allá vamos de nuevo. Durmiendo de un tirón nos levantamos a media mañana, un almuerzo desayuno en lo de Patxi y al tranvía a pillar otro autobús pa el Koveta.

Ya esperando el autobús nos damos cuenta de la diferencia de espectadores con el día anterior, y es que los Red Hot tienen un público mas variado, aunque nos alegra que gran parte de ese público sea femenino, jeje… Eso sí, mucho joven prepuber que por sus caras no habían ido en su vida a un concierto, es lo malo de la juventud, mas que tribus urbanas, ya solo quedan modas urbanas, no como en mis tiempos, ains, perdonad que me ponga en plan abuelo Cebolleta, snif.

Ya teníamos la pulserita del día anterior (yo ni me duche pa no estropearla, sería por ello por lo que la gente me hacía el vacío en los conciertos?) así que accedimos del tirón.

Puntuales en el escenario principal, comenzaron los locales One Direction Drive. Muy comedidos  en su actuación, se nota que se toman muy en serio su carrera. Dando un concierto muy sobrio de rock fusión, con unas gotitas de funk, aderezados con unos acordes procedentes de guitarras acústicas y un banjo. El público con cara de pulpo en un garaje, diciendo “eing, lo qué, a qué hora decías que empezaban los Red?”

Corre tío que ya se oye algo en el otro escenario!, aun con poca afluencia de público comienza Berri Txarrak, el grupo de Lekumberri (Navarra), cantan en su lengua materna, el euskera, di que sí, hay que estar orgulloso de las raíces de uno, aunque una lástima pa nosotros dos que no nos coscamos de las letras, y nos sentíamos un poco desplazados al ver que un público entregado, y cada vez mas numeroso, coreaba sus letras, pero menos mal que el lenguaje de la música es universal, y el idioma de esa guitarra, bajo y batería si que lo entendimos y nos encantaba lo que decían.

Vamos pa el escenario principal, ya tengo complejo de péndulo. Había visto alguna camiseta por ahí con el nombre del siguiente grupo, y es que aunque peque de profano, Billy Talent es un grupo que desconocía, pero afortunadamente los conocí, y quedé encantado. Esta banda canadiense de rock alternativo no me pareció nada especial al principio, pero a medida que iba oyendo sus canciones me iban cautivando, y hasta acabé saltado al ritmo de la música, (los que me conocen no creerán eso de que me moví, y es cierto, exagero un poco). De repente, oh oh, el vocalista se queda sin sonido, ¿otra vez el mismo problema de ayer con el sonido?, Benjamín ni se cosca y sigue cantando a su bola, pero enseguida vuelve a sonar, problema solucionado.

Siguiente concierto, los británicos Kula Shaker, sentía curiosidad por ver a un grupo ya mítico, y que nunca pensé que vería, ya que se separaron hace siete años, pero no se comerían un colín, han vuelto. Son muy buenos músicos, algo estáticos, pero bueno, esa flema inglesa los pierde. No es el concierto que mas me gustó, pero es que no soy seguidor de ellos, aunque ojo, reconozco que son muy buenos. He de decir que reconocí una versión del “Hush” de Deep Purple, que listo que soy.

Turno ahora para Fishbone en el escenario principal, y uuuuuuhhh, ahora si, hora de bailar, y esta vez hasta yo. Este grupo de color (de que color?, coño, negro) toca un estilo muy particular, a ver: ponemos en una coctelera un buen chorro de rock, le añadimos unas gotitas de funk, un chorro corto de ska, unas gotas de reggae y una sola gota de metal, lo agitamos bien, y voilá, a saltar y disfrutar como unos posesos con el ritmo contagioso de la banda. El vocalista, Angelo Moore, estuvo mas tiempo encima del público que en el escenario, se lanzaba una y otra vez, y se lo pasaba pipa, como el resto del grupo, y como no, del público, que danzaba en una orgía de ritmos fusionados sin control, eso sí, el cantante perdió algún zapato, pero el sombrero lo llevaría grapao.

Inteligentes nosotros, a eso de las diez de la noche y aun con el ritmillo en el cuerpo, pensamos “tío, mientras actúa Fermín Muguruza, compramos un bocata, como es de la tierra, la gente irá a verlo, y el puestecito de bocatas solo pa nostros”, pero que tonto hay que ser. Imaginaos, metro de Tokio, hora punta, no entras por la puerta y aun así un tío desde fuera te empuja, y entras, te agobias, te falta el aire, quieres morirte e ir al infierno, allí al menos podrás respirar fuego, bueno, pues esto es el paraíso comparado con comprar un bocadillo en el BBK. Tres veces salí de la fila. Y así nos perdimos los ritmos étnicos de Fermín, y lo peor, he leído que fue la leche, y la banda que lo acompañaba con diez músicos la liaron, y todo por esa estúpida costumbre de comer. Al menos estuve sentado, verbo que apenas recordaba.

Ya menos gente y nos animamos a comprar uno, de lo que quedara, que no era mucho, pero bueno, ya se oían las voces de los 24.000 asistentes aclamar a los mas esperados, los Red Hot Chili Peppers, con bacon colgando de los dientes, y el bocaillo en la mano, corremos a ver a Anthony Kiedis y los suyos, aunque nos tuvimos que conformar con verlos de muy lejos, y es que se notaba a quien querían ver los que habían comprado solo la entrada de aquel día. Y comienzan el concierto con “Can´t Stop” de su álbum “By The Way” ante la aclamación de un público expectante. A continuación un comercial “Dani California”, seguido de “Scar Tissue” al unísono con el público. Concierto que se interrumpió un momento por culpa de un graciosillo que tiró un vaso al escenario y le dio al bueno de Flea, el cual, se dirigió al susodicho y le dijo (esto lo he leído luego, allí no me cosqué): “No hemos hecho tantos kilómetros hasta aquí para que algún cobarde nos lance objetos mientras actuamos”, no creo que la palabra fuera “cobarde” pero en fin, que el concierto continuó su marcha, y momento pa recordar cuando en sus bises sonó el ya mítico “Give it away”. Anthony se retiró sin previo aviso, y la banda se quedó rezagada demostrándonos por que son una gran banda, con psicodelia, distorsiones y demás, aunque al final se les fue un poco la bola, se retiraron, y el público expectante se quedó esperando que volvieran al escenario, pero los que salieron fueron los operarios que empezaron a desmontar el chiringuito, y el público con cara de “eing, qué te chupe qué?” fue asimilando poco a poco que aquello se acabó como quien quita un espadatrapo de un tirón, con el sabor agridulce de haber visto un buen concierto, pero con ganas de mas y al menos haber oído los ya himnos “Under the Bridge” y “Californication”, pero son los RHCHP y aquí hay que mamá. Por poner alguna pega diré que entre canción y canción tardaban mucho, hubo alguno al que le dio tiempo de sacarse una diplomatura entre dos canciones.

Ya con los talones acartonados, y sin saber donde terminaban los pies, y donde empezaban los zapatos, nos dirigimos al último de los conciertos, My Chemical Romance, estos americanos que tocan rock alternativo ya habían comenzado cuando llegamos al siguiente escenario, estábamos pa el arrastre, pero me estaba gustando lo que oía, hasta que decidimos irnos ya sin verlos terminar, cosa que lamenté algo, por que ya digo, me estaba pareciendo que hacían un gran concierto. Pero nos dirigimos de nuevo a los autobuses, como el día anterior, en ordenada fila, esta vez sin los proyectiles horneados. Caminata de 15 minutos hasta el hotel, y a hacerle sangre a la cama.

Resumiendo, los grupos te podían gustar más o menos, pero hay que reconocerles que todos hicieron unos directos muy buenos. La organización chapeau, el único inconveniente lo de los bocadillos, debería haber mas puestos, pero bueno, mea culpa, tenía que haber comprao un bocata en Bilbao. Me encantó ver, mas el primer día que el segundo, padres que acompañados de sus hijos coreaban las canciones de sus grupos, en especial Iron Maiden, y que así quiero asistir a conciertos algún día, dejando el legado del buen gusto y el amor por la música a mis vástagos (alguna candidata pa hacerlos?).

PD. He leído como estuvieron Metallica el fin de semana siguiente, quiero un Delorian y viajar al fin de semana pasado y verlos, mientras leía la crónica, dos lagrimones como fundas de guitarra  recorrían mis mejillas. Ya estoy impaciente por ver el cartel del año que viene, que afortunadamente, el festival no estará dividido en dos fines de semana, sino que serán tres días consecutivos, 11, 12 y 13 de julio.

 

Muxus y eskerrik asko Bilbo.